LUIS LACASA

Luis Lacasa nació en Ribadesella, España, en 1899. Realiza los tres primeros cursos de arquitectura en Barcelona, pero en 1918 se traslada junto con su familia a Madrid, donde termina sus estudios en 1921 junto a otros grandes arquitectos como Arnal, García Mercadal o Colás. En este mismo año viaja a Alemania para ampliar sus conocimientos sobre la técnica del hormigón armado, pero termina especializándose en urbanismo en la Oficina de Urbanización de Dresde, en la que estudia hasta 1923. Durante su estancia en este país tiene la oportunidad de conocer a fondo el urbanismo y la arquitectura alemana, inglesa y francesa, además de visitar la Bauhaus.

Tras su vuelta a España en 1923, Lacasa se da rápidamente a conocer gracias a las múltiples conferencias que da sobre el urbanismo alemán, a sus artículos publicados en la revista Arquitectura (de la que forma parte del comité de redacción a partir de 1924) y a los numerosos concursos de arquitectura y urbanismo que gana, como el concurso para la Fundación Rockefeller(1927-1928), junto a Sánchez Arcas; el concurso para el Hospital Provincial de Logroño(1930); el concurso para el Hospital Provincial de Toledo (1931), junto a Sánchez Arcas y Solana; el concurso de pueblos en los márgenes regables del Guadalquivir (1934), en colaboración con Martí, Esteban de la Mora y Torroja; o el concurso para el Plan de Extensión de Logroño (1935).

Forma parte del grupo que organiza el I Congreso Nacional de Urbanismo y participa en el XI Congreso de Arquitectura en 1925. Es nombrado secretario del IX Congreso de Arquitectura en 1926 y en 1930 participa en la creación del Colegio de Arquitectos. Su intensa labor dentro del panorama arquitectónico español y sus amplios conocimientos urbanísticos le valen para entrar a trabajar en la Oficina Técnica de la Ciudad Universitaria en 1927, y dirigir y organizar la Oficina de Urbanización del Ayuntamiento de Madrid a partir de 1931. Tanto en una como en otra, Lacasa practica fundamentalmente el urbanismo: en la Ciudad Universitaria hace un planeamiento local, mientras que en la Oficina de Urbanización hace un planeamiento urbano.

En la Ciudad Universitaria, una de las obras más representativas del período de transición de la monarquía a la República, además de sus trabajos de planeamiento urbano, proyecta y dirige las obras de los campos de deporte (1930), junto a Sánchez Arcas, y un grupo de residencias con dormitorios, biblioteca, sala de reuniones, comedor y cocina (1935). Trabajando en la Oficina de Urbanización del Ayuntamiento de Madrid colabora en diversos proyectos para esta ciudad, como el proyecto de extensión (1931), junto a Colás y Esteban de la Mora, y el proyecto de reforma interior (1933).

Tras convertirse en un conocido arquitecto, es enviado como Arquitecto Jefe para la construcción del Pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937. Para su realización Luis Lacasa colabora con el también español Josep Lluis Sert. Antonio Bonet Castellana que se encuentra por entonces trabajando en París en el estudio de Le Corbusier participa también en la dirección de las obras. Lacasa vuelve a España en 1938, pero un año más tarde se ve obligado al exilio, trasladándose a Moscú, donde trabaja como arquitecto en la Academia de Arquitectura de la URSS hasta 1941.  Luis Lacasa Navarro fue uno de los tres arquitectos españoles (los otros fueron Manuel Sánchez Arcas y Bernardo Giner de los Ríos) que en 1940 el franquismo victorioso inhabilitó a perpetuidad tras la Guerra Civil para el ejercicio público y privado de la profesión, en el correspondiente procedimiento de depuración

En sus “Notas autobiográficas” (Escritos 1922-1931), publicadas diez años después de su muerte – y uno después de la de Franco – por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, recuerda Lacasa la decisión de su compromiso político que le llevó finalmente al Partido Comunista y al exilio en la URSS. Tras haber intentado reformar la situación de la arquitectura y del urbanismo en la España de los 20 en el ámbito profesional. Vivió el exilio principalmente en la Unión Soviética, con un interludio en China vinculado por una parte, a Sánchez Arcas que permanece allí hasta su traslado a Polonia y su posterior marcha a Berlín,  y por otra con la familia Sancha, que termina en vínculo matrimonial con Soledad, traductora de Álvarez del Vayo, hermana de Clara, casada con el escultor Alberto (Sánchez). La vida personal y arquitectónica de Luis Lacasa terminó decidiéndose, como la de tantos españoles, en el torbellino de los conflictos de la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Nunca más dirigió una obra y su exilio fue un amargo período de supervivencia como reflejan sus Memorias inéditas

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Luis Lacasa intentó regresar a España en 1960, pero tras haber obtenido un permiso para visitarla, fue obligado a abandonar el país al cabo de un mes en circunstancias mezquinas, que Carlos Sambricio resume así

“El viaje, en lo personal, entiendo fue un éxito enturbiado por un mal final: recibido afectuosamente por un Fonseca (el antiguo “camisa vieja”, también caído en desgracia desde 1939 por su enfrentamiento con Bidagor y relegado desde el final mismo de la Guerra a cargos menores) que alentaba, ayudaba y apoyaba –por lo que reconoce el propio Lacasa en sus Memorias– el retorno del exilado así como por un Rafael de la Hoz (quien prometía pasarle encargos, caso consiguiera volver) y con palabras de ánimo por parte de Pedro Bidagor, las dificultades vinieron de un Miguel Ángel García Lomas –Director General de Arquitectura– quien forzó su expulsión del país, conminando la policía a Lacasa a marchar en un plazo máximo de 24 horas. El obligado retorno –llegado a Moscú– le conduciría al desánimo, a “… una sensación de imposibilidad de irme a otra parte; y más concretamente, de volver a España””. (El exilio arquitectónico en el este de Europa, p. 239). García Lomas fue el último alcalde franquista de Madrid, posterior a Arias Navarro y murió en el cargo en 1976. Antón Capitel lo considera “algo así como el comisario político de Franco para cuestiones de arquitectura” (“Mis memorias de la Escuela de Arquitectura“)

Tras ser expulsado de nuevo de España en 1960, desanimado vuelve de nuevo a Moscú, donde trabaja en el Instituto de Historia del Arte de la Academia de Ciencias, realizando varios trabajos sobre arquitectura contemporánea de Occidente hasta su muerte. Luis Lacasa falleció en Moscú en 1966.

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ALESSANDRO MENDINI

Arquitecto, diseñador y artista, Alessandro Mendini nace en Milán en 1931. Mendini comenzó su carrera en la oficina del artista y diseñador Marcello Nizzoli, después de completar su licenciatura en arquitectura en el Politecnico di Milano en 1959. En 1970 abandona el diseño arquitectónico y se dedica al periodismo especializado en arquitectura y diseño.

Es director de la revista Casabella de 1970 a 1976 y el año siguiente funda Modo, que dirige hasta 1979. Ese mismo año, Giò Ponti le asigna la dirección de Domus, encargo que conserva hasta 1985. A distancia de 25 años, a partir de marzo de 2010, retomó la actividad de dirección de la revista durante un cierto período.

En los años setenta Mendini participa en la mayor parte de las experiencias de Radical Design que surgen en este período. Es uno de los fundadores en 1973 de Global Tools, un grupo que hace parte del contradiseño y se opone intensamente a la tradición. En 1979 se unió a Studio Alchimia, un colectivo experimental que ofrecía una alternativa a las reglas estrictas del modernismo, en lugar de eso, favorecía los colores vivos y la decoración. Su trabajo allanó el camino para el grupo Memphis, creado por el miembro del estudio Ettore Sottsass.

Durante este tiempo completó el sillón Proust, una de las sillas más emblemáticas y revolucionarias del siglo XX. Combinaba una forma barroca con un patrón de superficie puntillista, lo que significa que su marco de madera y tapicería estaban cubiertos por cientos de diminutos puntos pintados a mano. En una entrevista con Dezeen en 2015, Mendini describió a Proust como «un ejercicio intelectual». «Esta silla es muy cara. No tiene ninguna función. Es sólo para divertirse», dijo. «Pero el puntillismo es una teoría real. Porque si cada punto es bueno, todo el objeto es bueno».

Mendini estableció su práctica arquitectónica en 1989 con su hermano Francesco, llamado Atelier Mendini, en Milán, donde trabajó hasta su muerte en 2019. Los proyectos clave incluyeron el Museo Groninger en los Países Bajos, un edificio con una torre amarilla vibrante; Museo di Omegna, un edificio posmoderno sin vergüenza en el norte de Italia, el complejo teatral Teatrino della Bicchieraia en el centro de Italia, la nueva piscina olímpica en Trieste, un edificio torre en Hiroshima (Japón) y otros edificios situados en Europa y los Estados Unidos. En Corea del Sur, el Atelier Mendini diseñó la sede de la Triennale de Milán en Incheon, y en Seúl desarrolló distintas obras de arquitectura, interiorismo y diseño.

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También colaboró ​​con las principales marcas de diseño industrial, incluida Alessi, para la cual diseñó los utensilios de cocina Anna y una versión de la cafetera Moka Espresso. Crea objetos, mobiliario, ambientes, pinturas, instalaciones y arquitecturas. Colabora con empresas internacionales como Magis, Philips, Cartier, Bisazza, Swatch, Hermès, Venini y es consultor de distintas industrias, incluso en el Lejano Oriente, con el objetivo de estudiar y delinear los problemas de imagen y diseño.

  

Fue profesor de diseño en la Hochschule für Angewandte Kunst de Viena y es profesor honorario en la Academic Council de la Academia de Bellas Artes de Guangzhou (China). Organizó varias exposiciones y seminarios en Italia y en el extranjero y sus trabajos están expuestos en numerosos museos del mundo. Mendini comenzó a trabajar en el periodismo en 1970, cuando el diseño radical estaba en su apogeo. Editó la revista Casabella de 1970 a 1976, luego cambió a la revista Modo en 1977. Su dirección en Domus, desde 1979 hasta 1985, proporcionó una ideología crítica a los diseños posmodernos que él y sus contemporáneos estaban produciendo. El arquitecto también cofundó la Academia Domus, que hoy es una de las escuelas de diseño de posgrado más importantes de Italia.

 

Durante su carrera fue una figura clave en el movimiento de diseño radical de la década de 1960, así como en el movimiento posmoderno que siguió, Mendini produjo obras influyentes de arquitectura, diseño de interiores, muebles e iluminación. Pero también fue un importante teórico, que se desempeñó como editor de las revistas de diseño italiano Casabella, Modo y Domus.  El diseñador y experto en posmodernidad Adam Nathaniel Furman,  describió a Mendini como «una figura de importancia asombrosa y una mente hermosa que ayudó a abrir horizontes». «Él nos dejó un legado a todos nosotros que, por un lado, habla por sí solo a quienes están dispuestos a escuchar, y por el otro requiere una defensa sólida contra aquellos fundamentalistas estéticos que lo descartarían de sus manos puritanas». La crítica italiana

 

Francesca Oddo describió a Mendini como «el protagonista de una verdadera revolución en el diseño». Escribiendo para Abitare, dijo: «Brillante, visionario, siempre interesado en explorar diferentes disciplinas, en sus 87 años de vida nunca dejó de pensar en el hombre, entendido como ‘cuerpo, psique y espíritu’, como centro del proyecto. . » La silla Proust es un icono del siglo XX.

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Galerie Kreo, que organizó una muestra del trabajo de Mendini en 2001, dijo que fue un honor trabajar con Mendini «en los últimos 20 años». «Su sensibilidad, generosidad, vitalidad e integridad son y seguirán siendo un ejemplo para todos», dijo. En 2014 fue galardonado con su tercer Compasso d’Oro a la carrera, el European Prize for Architecture 2014 en Chicago y el grado Honoris Causa de la Academia de Bellas Artes de Wroclaw en Polonia. Falleció en Milán a la edad de 87 años el 18 de febrero de 2019.

 

Fuente: http://www.c-bentocompany.es/152239183/6728805/posting/alessandro-mendini

Creditos: Carlos Bento Company

MIGUEL FISAC

Miguel Fisac Serna (Daimiel, Ciudad Real, 29 de septiembre de 1913 – Madrid, 12 de mayo 2006) fue un arquitecto, urbanista y pintor español que se titula en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1942 con la obtención del Premio Superior. Disconforme con la arquitectura de su tiempo, logró un estilo de gran personalidad, en el cual incorporaba originales soluciones estructurales con hormigón pretensado y sus características vigas-hueso.

Desde sus inicios, en que va rechazando el racionalismo de sus maestros al percibir que en ellos la plástica arquitectónica no responde a las exigencias técnicas y a la necesidad humana, se vio influido por la obra del arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright, el Neoempirismo del arquitecto Erik Gunnar Asplund y el organicismo nórdico, experimentado en su viaje en 1949 a Suecia. Se interesa también por la arquitectura popular, en la que la realidad del paisaje, de las características humanas, históricas y geográficas del lugar se funden con el valor plástico o incluso técnico. Enseguida recibió el encargo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas para ordenar la zona sur de la Colonia Los Chopos en Madrid. Remodeló el antiguo auditorio de la Residencia de Estudiantes para construir la nueva capilla del CSIC. La decena de años en los que trabaja en torno a las nuevas edificaciones de este organismo supone la transición que modela su lenguaje desde un sobrio clasicismo hasta asimilar la influencia del organicismo.

 

Con una idea social de la arquitectura y de crear viviendas para gente pobre, el primer concurso al que concurrió fue uno para viviendas mínimas que organizó el COAM. Lo ganó con un proyecto de viviendas en cadena de superficie mínima y precio muy económico; se hacían por equipos que podían trabajar en continuación. Las viviendas tenían 21 metros cuadrados y costaban menos de 20.000 pesetas, pero aun cuando había tres instituciones políticas dedicadas a la vivienda ninguna se lo tomó en serio y el proyecto no cuajó. Sin embargo Fisac siguió buscando soluciones prefabricadas que resolvieran el problema.

 

Por otra parte revolucionó en los años 50 el aspecto de las iglesias españolas. Fisac, que fue miembro del Opus Dei desde febrero de 1936 hasta 1955 y conoció y trató personalmente a su fundador José María Escrivá de Balaguer y a su plana mayor, siempre ha declarado que la salida de esa institución, en la que -siempre según sus declaraciones- estuvo siempre incómodo, le costó 15 años de paro y una orden de demolición en 1999 del emblemático edificio de Laboratorios Jorba, conocido como La Pagoda, ubicado en la autopista de entrada a Madrid desde Zaragoza. La ruidosa polémica sobre su demolición (dijo que las personas que derribaron la Pagoda no iban «por un buen camino espiritual») terminó con que el ayuntamiento le ofreciera construirlo en otro lugar, lo que el arquitecto desechó. Este talante independiente le hizo, entre otras cosas, renunciar a construir el rascacielos más alto de Europa en Benidorm. En 1954, recibió la Medalla de Oro de la Exposición de arquitectura religiosa de Viena por la realización de la iglesia del Seminario de Arcas Reales, de los padres dominicos, en las afueras de Valladolid.

 

A partir de 1959 inicia su época más inquieta y personal. El material del que se sirve es el Hormigón Pretensado en forma de piezas huecas que parecen huesos y reúnen las condiciones de una gran ligereza y resistencia. Con la independencia que le concede su ya reconocido prestigio profesional, y desde la autonomía de su nuevo enclave en la casa construida en 1957 en el Cerro del Aire, donde se traslada tras contraer matrimonio con Ana María Badell Lapetra, de la que tuvo tres hijos, Anaïck, Miguel y Taciana, se inicia en una fructífera relación experimental con el hormigón armado, material que encuentra adecuado para asumir sus analogías sobre «vigas-hueso», piezas prefabricadas que consiguen resolver el problema de salvar grandes luces, controlar la iluminación cenital y evacuar las aguas de lluvia.

 

Yuxtapuso las formas, deconstruyó los edificios segregándolos en elementos irregulares con una expresividad minimalista de nuevo cuño, precursora de tendencias del futuro, y experimentó con soluciones innovadoras: encofrados flexibles con plásticos y cuerdas, para los muros de hormigón, los vidrios sujetos al hormigón con neopreno y la cubierta postensada. Ejemplos de estas experiencias son los Laboratorios farmacéuticos Made y el Centro de Estudios Hidrográficos, ambos en Madrid, donde la coincidencia tectónica entre estructura y especialidad alcanza su mayor esplendor. Tradujo las nuevas exigencias litúrgicas emanadas del Concilio Vaticano II‏‎ en la personal caligrafía de muros curvos y superficies tensadas que constituyen su principal aportación a la arquitectura religiosa. Como puede comprobarse en sus proyectos de iglesias en Escaldes (Andorra), Dominicos (Alcobendas), La Coronación (Vitoria), La Asunción y Santa Ana (Madrid), o Santa Cruz (La Coruña).

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Su método proyectual, basado de manera sintética en las preguntas ¿dónde? ¿qué? y ¿cómo?, nos conduce a un interés tan contemporáneo por las cuestiones sobre el lugar, la técnica y la funcionalidad, como resulta de su obra ahora comprendida como un recorrido unitario, personal y comprometido con el humanismo. Fue este el que le inclinó hacia un pesimismo proverbial, que le llevó a quejarse en sus últimos años de que «los arquitectos ya no buscan la felicidad de la gente» y de que «la sociedad está mal construida y se encamina al abismo», y propuso una fórmula urbanística para combatir estas tendencias, la Ciudad convivencial, en su libro La molécula urbana. Igualmente, estudió la arquitectura popular a causa de su adecuación a los entornos específicos y las culturas humanas asentadas en un modo concreto de entender la vida. Airado con el presente y con la profesión, afirmaba que no le gustaba ningún arquitecto español contemporáneo.

 

En Madrid, en el nuevo barrio de Moratalaz, construyó la parroquia de Santa Ana, donde domina el cemento visto, que cubre una expresión de espiritualidad que, parece trasladarla a las profundidades de una gruta paleocristiana o catacumba. Otra realización destacada es el convento del teologado de dominicios de Alcobendas, muy cerca de Madrid. De él destaca la iglesia, de ladrillo, con vidrieras muy discretas de color y donde la atracción hacia el altar se consigue por medio de la convergencia de sus dos zonas enfrentadas: la destinada a la comunidad religiosa y la de los fieles, ambas estrechándose hacia el altar. La parroquia de la Coronación, en Vitoria, presenta la misma intención de dirigir hacia el altar la atención de los fieles. Una de las características comunes de todos sus edificios es que no guardan ninguna simetría. Los muros están dispuestos en juego de rectas y curvas; las vidrieras monocromas y multicolores, realizan la desnudez de las paredes, donde todo queda envuelto en la más absoluta sobriedad.

 

Al final de los años sesenta depura aún más su arquitectura, prescinde de su preocupación por lo popular y centra su atención en las posibilidades de los nuevos materiales, en especial el Hormigón Pretensado, invento que patentó, y postensado, ensayando originales sistemas de prefabricación. El hormigón fue su material predilecto. Una de sus últimas obras fue el polideportivo de Getafe, donde empleó vigas de 51 metros de longitud, «las más largas de Europa», presumía. Utilizó el hormigón pretensado en muchas de las obras que llevan su firma: «El hormigón es el material de nuestro tiempo», proclamó. «Yo pensé que el hormigón pretensado sería muy utilizado por los arquitectos. Pero ni en España ni fuera trabajan con ello. Sin embargo, son los ingenieros de todo el mundo los que lo usan». En 1984 dirigió las obras de restauración y acondicionamiento del sacro convento y castillo de Calatrava la Nueva, en la provincia de Ciudad Real. En la edición de 1991 de la Feria de Arte Contemporáneo (Arco 91), celebrada en Madrid en el mes de febrero, fue el encargado de las Jornadas de Arquitectura. Muchas de sus soluciones en hormigón pretensado están patentadas en España, Estados Unidos y otros países. De algunas de ellas existen ya fábricas que producen estas piezas prefabricadas. Consultor en el extranjero en diversas ocasiones, entre ellas, para el estudio del Santo Sepulcro de Jerusalén y la reconstrucción de la Catedral de Manila, desarrolló una intensa labor cultural en conferencias y cursillos sobre problemas de arquitectura y urbanismo, en artículos de periódicos, diarios y revistas generales, y en revistas profesionales españolas y extranjeras.

Estudioso también del Urbanismo, en su libro La Molécula Urbana (1969) presenta una propuesta rigurosamente original para la ciudad del futuro, que resumió en la fórmula Ciudad convivencial. Es también autor del libro Arquitectura popular española y su valor ante la arquitectura del futuro. En 1942 recibió el Premio Superior de Arquitectura de Madrid; en 1950 obtuvo el Primer Premio en el concurso del COAM para viviendas mínimas. En 1954, la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Arte Sacro de Viena. El 2 de octubre de 1994 recibió la Medalla de Oro de Arquitectura. En mayo de 1996 presentó en Madrid su primera exposición de pintura, con 60 obras. En 1997 la sala de las Arquerías de los Nuevos Ministerios de Madrid acogió una exposición sobre su obra; el mismo año, el 12 de junio, logró el VII Premio Antonio Camuñas de Arquitectura, el más importante que otorga una entidad privada en España en el campo de la arquitectura y que se concede cada dos años. El 4 de octubre de 1999, y coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura, recibió un homenaje organizado por el Colegio de Arquitectos de Madrid y el Círculo de Bellas Artes, entidad ésta que le hizo entrega de la Medalla de Honor. En octubre de 2003 recibió el Premio Nacional de Arquitectura. En enero de 2004 la Universidad Europea de Madrid le inviste Doctor Honoris Causa. Fisac también poseía la Gran Cruz del Mérito Civil, Encomienda de Isabel la Católica, y Alfonso X el Sabio y Cruz de los Santos Lugares de Jerusalen.

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Murió en Madrid el 12 de mayo de 2006 a causa de una embolia, cuando el Colegio de Arquitectos de Ciudad Real acababa de crear una Fundación que se encargara de catalogar todo el legado profesional de Fisac y profundizara en el estudio de su obra, así como en la de la arquitectura moderna española (www.fundacionfisac.com)

 

 

Fuente: http://www.c-bentocompany.es/152239183/6693490/posting/miguel-fisac

Creditos: Carlos Bento Company

Concurso Internacional de Arquitectura Niagara Falls Pavilion

Truenos de Agua, es el significado de la palabra iroquesa de la que procede el nombre «Niágara». Una experiencia que resurge de sus 64 metros decaída que ha conseguido atraer a personas de todos los lugares del mundo. Dos países, el trazado del agua del río Niagara y pequeñas islas en su transversalidad. Las Cataratas del Niagara son un espacio de una belleza única, un grupo de cascadas que se encuentran situadas entre la zona noreste de América del Norte y Canadá, tres cataratas: la «catarata canadiense» (Ontario), la «catarata estadounidense» (Nueva York) y la «catarata Velo de Novia». Convirtiéndose en las más voluminosas de América del Norte, debido al paso por ellas de toda el agua de los Grandes Lagos.

Desde reTH!NKING, proponemos el enclave semicircular que conecta Goat Island y Ontario, que de manera transversal secciona el río Niagara, Goat Island y las pequeñas islas situadas al borde de la cascada. El enclave no dispone de barreras físicas que separen la zona de actuación del resto, es decir, se permitirá definir los límites de la intervención, quedando a elección del concursante situarse donde prefiera dentro de este paraje natural

PROGRAMA

Niagara Falls Pavilion es un lugar donde poder experimentar nuevas formas de ocio dotando de valor al medio ambiente y no superponiéndose sobre él. El proyecto debe destacar la singularidad del lugar y que se convierta en un espacio de encuentro entre las personas y que relacione a sus visitantes con este entorno tan espectacular, ofreciendo al visitante una experiencia única.

El pabellón podrá ser una intervención puntual u ocupar toda la franja propuesta, y podrá contener las siguientes funciones:

•Área de contemplación o mirador, donde experimentar la naturaleza. Un espacio donde mirar, oír y sentir. Este espacio podrá ser un único espacio compacto o estar fragmentado, asimismo se podrá contemplar aspectos de accesibilidad y recorridos, incluso su variabilidad con el paso del tiempo.

•Área de descanso para el cuerpo, un espacio de evasión, donde eliminar el estrés de la cotidianeidad.

•Área comedor-restaurante.

•Área de Accesos, Administración-reunión y Aseos.

Este programa es orientativo y por tanto puede ser modificado por el participante.

La superficie de la propuesta es libre y estos espacios podrán ser cerrados, abiertos o semiabiertos en función de las intenciones de cada proyecto, y pueden estar establecidos a cualquier cota del enclave.

Haciendo así que no haya restricciones que puedan influir en las decisiones que tome cada participante. La libertad proyectual es absoluta, este concurso plantea que el participante investigue sobre el paisaje y las diferentes formas de intervención en él. Estudiar límites, escalas, vistas, miradas cruzadas, horizontes, accesos. Son las claves a seguir

Concurso Internacional de Arquitectura Niagara Falls Pavilion

Descipción Corta

El concurso Niagara Falls Pavilion busca un re-encuentro con la naturaleza y con las personas, por eso las Cataratas del Niagara son el lugar idóneo para proponer ideas. Un espacio entre dos países, unidos por un espacio natural de impresionante belleza.


Organizador

reTHINKING competitions


Enlace a Concurso


Enlace al formulario de inscripcion


Premios

– 5400 EurosPrimer premio – 3.500 € (1.500 € metálico + 2.000 € beca MArch Valencia)
Tres Accésits – 3 x 500 €
Mencion de oro – 250 €
Premio Especial reTH!NKING – 100 € + Inscripción Concurso (50 €)
10 Menciones de Honor – Sin dotación económica
Además, el equipo rethinking se compromete a la divulgación del proyecto a través de: – Publicación en revistas – Publicación en blogs/ webs de arquitectura – Publicación en los medios de reTHINKING


Tipo de la Concurso

Abierto al Público/Requisitos son Mínimos (Abierto a todos los que cumplan requisitos de Inscripción), De una sola Etapa (Se nombra al ganador directamente)


Quién puede participar

Podrán participar en el concurso todos los estudiantes y profesionales de la arquitectura o de ramas relacionadas de cualquier parte del mundo. La participación puede ser individual o en grupo, siendo ocho(8) el máximo número de integrantes permitido. Los integrantes del equipo pueden ser de todas las disciplinas (artistas, filósofos, fotógrafos, etc.), sin ser necesaria, aunque sí aconsejable, la presencia de un arquitecto o estudiante de arquitectura. Se permite que los integrantes sean de diferentes universidades y países.


Fechas y plazos

Fecha Apertura Inscripciones marzo 9, 2019
Fecha Cierre Inscripciones junio 6, 2019
Fecha Límite para Entrega junio 6, 2019
Fecha Anuncio de Resultados julio 31, 2019

Idiomas

Inglés, Español


Ubicación del concurso

Sevilla


Ubicación del proyecto

Cataratas del Niágara (Frontera natural Estados Unidos – Canadá)


Información adicional

Este articulo ha sido rescatado de:
https://blogdeconcursos.com/2019/03/concurso-internacional-de-arquitectura-niagara-falls-pavilion/